Lo rutinario de vivir

Tuesday, February 21, 2006

¿Por qué será que uno nunca queda del todo conforme con los cambios que se hace?
En mi caso por lo menos, siempre creo embarrarla más que mejorarla.
Como toda mujer que termina una relación, decidí que era tiempo para un cambio. Lo primero, dados mis escazos recursos económicos, fue teñirme el pelo yo misma con tinturas que compré en la farmacia. Hasta el momento todo estaba bien, pese a que era la primera vez que lo hacía y eran la 1 am, consideré que estaba bien logrado.
Al día siguiente partí de campamento (odio la palabra camping) con mis amigas. El color me gustaba cada vez más, pero la mezcla de tierra y humedad hicieron de mi pelo un amasijo seco y mustio. Asustada, me dije que cuando llegara de vuelta a casa iría de visita al peluquero.
Y así fue, pero me daba pena cortar mi pelo radicalmente, ya que crece demasiado lento. Además, para que estamos con cosas, yo me creía la muerte con mi pelo largo.
Fue así como entonces le dije a la "especialista" que me lo cortara SOLO un poco, pero que igual se notara el cambio de estilo. Craso error... olvidé que nunca es como uno quiere, y mientras me pasaba las tijeras por la cabeza cerré los ojos en un acto de relajo total. Cuando los abrí me vi calva. Al principio me dije "bueno, es como esos corte de pelo de mina relajada, no voy a tener ni que peinarlo". Pero al llegar a casa, me di cuenta que parezco un niño con afro.
No me puedo acostumbrar, hasta ahí me llegó el sex appel, la sensualidad y la coquetería, ese juego al que entramos las mujeres cuando tras mucho tiempo, volvemos a ser solteras, y nos sentimos nuevamente féminas y deseadas.
Por mientras solo me queda aprender que la belleza es cuestión de actitud.

Introducción

Hace tiempo que no publicaba, y es que quizá me faltaba un espacio que sintiese como propio. Ya no quiero escribir los mismos melodramas de hace un año, quiero crear como antes; tomar un hecho cotidiano y desarrollarlo hasta convertirlo en una anécdota risible y palpable. Espero hacer reir, sin forzarlo, mas dando evidencia de lo absurda que es la vida, y por ende tan bella.